Semana Negra de Gijón. Puesta de largo en Madrid
Es la una de la madrugada. La conexión a Internet va y viene. Estoy tendido en la cama de mi habitación en el hotel Chamartín tras un día tan largo como interesante. A una mañana intensa de preparativos y remates laborales de última hora le ha seguido un viaje en AVE algo relajante y una tarde excitante con mi primer contacto con parte de los autores y la organización de la Semana Negra de Gijón.
Más de una treintena de autores hemos estado debatiendo, en el foro de la Casa de la Casa de América, sobre las motivaciones, características y peculiaridades varias de la literatura de género, desembocando en un debate prometedor sobre cine y literatura que, seguro, proseguiremos en otro momento. Era el acto madrileño de inauguración de una semana de diez días que promete ser inolvidable, como de hecho ya me han advertido tantos veteranos.
Ha sido muy estimulante verse rodeado de tan variopintos autores de tantas nacionalidades, generaciones y estilos, todos tan destacados escritores como excelentes personas. Un ambiente muy distendido y natural se respira en todo momento. Es sorprendente observar la ausencia total de egos en esta reunión de tanto nombre de postín.
A la charla ha seguido la copa de rigor y después, los más bravos, hemos decidido irnos a cenar por ahí. Mañana hay que estar en planta a las siete para desayunar y partir hacia el cercano andén en el que embarcaremos en el Tren Negro. La prensa se esmera en ese episodio, y no es plan ir con las ojeras cepillando los zapatos. Y aunque ha habido algunas tentativas de tomar alguna copa a continuación, Paco Ignacio Taibo II, ideólogo y director de la Semana Negra, se ha encargado de recordar que ésta es una carrera de resistencia, no de velocidad, por lo que más nos valía reservarnos esta noche. Así hemos hecho, como niños buenos. Claro que algunos son más buenos de lo que otros seremos nunca, aquéllos que hemos comentado en privado el tiento que nos veríamos obligado a darle, siempre por prescripción facultativa, a la petaca acomodada entre calcetines y ropa interior, para poder conciliar el sueño.
El tiempo de Internet se agota, el sueño me vence, y ya no quedan suspiros ámbar en el vaso escamoteado al cuarto de baño. Hora de dormir. Mañana, más.
Post Scriptum. Sí, ya sé que esta crónica es descafeinada desde el título, pero es que es tarde, estoy cansado y esta cama resulta cada vez más confortable…






July 9th, 2010 at 08:44
Buen comienzo. Qué todo vaya genial!
July 9th, 2010 at 13:38
No, no me ha resultado descafeinada. Tiene una aire oscuro que le viene muy bien. Otro día, no lo dudes, las ojeras le vienen muy bien a la semana negra. Me parece muy bueno el debate pues el cine y la novela negra siempre han marchado de la mano. Un abrazo y fuerzas para los siguientes días.
July 9th, 2010 at 19:29
Seguro que te lo estarás pasando genial y disfrutando de ver tantos escritores, además de dar charlas en vivo.
Es la Semana grande de Gijón y todo el que va, viene contento y disfrutando del acontecimiento.
Si al título le llegas a poner (punto y coma), te parecerías a John Irving que le encanta llenar páginas de esta puntuación.
Saludos y ya nos contarás más sobre la Semana Negra.