Un deseo para algún hada despistada

Los jueves toca quedarse a comer en el trabajo, Y como cada semana, me he traído mi ipod bien cargadito de material para esa hora de descanso, digestión y sosiego posterior a la comilona de turno. Es una de esas cosas que no puedo evitar conservar de la infancia. Sigue emocionándome la llegada al galope del Séptimo de Caballería al toque de corneta, por muy yanqui que resulte, al igual que sigo creyendo que un hombre vestido con capa roja y pijama azul pueda inspirarnos para que seamos mejores personas; del mismo modo, sigo aburriéndome sin remedio cuando mis compañeros, de clase antes, de trabajo ahora, hablan de fútbol o de mujeres pechugonas; así que prefiero escuchar música.

Anoche cargué en el pequeño aparatejo algunos discos nuevos que quería revisar, pero después de comer me ha dado un poco de morriña, y al repasar el contenido del reproductor me ha dado por quedarme en una carpeta bautizada “B.S.O. de la novela”. Se trata, ni más ni menos, que del material musical que fui reuniendo mientras escribía la “novela méxicana”, bautizada por ahora como La balada de Sam. Salvando unas pocas piezas ajenas, la mayor parte del material de esa carpeta se nutre de bandas sonoras compuestas por Clint Eastwood, tanto para sus películas como para obras ajenas.

Paisaje

La novela no tiene nada que ver con este actor y director -y compositor, habitualmente respaldado por ese genial arreglista y director musical que es Lennie Niehaus- aunque tal vez sí que esconde el deseo oculto de aspirar a parecerse a cualquiera de las películas dirigidas por él.

Escuchando parte de ese material musical esta tarde, he vuelto a emocionarme como durante el proceso de escritura de la novela. Nadie ha leído aún ese libro, y daré a leer otra novela posterior antes que ésa. Sin ser ni de lejos nada biográfico, sí que se trata de una obra muy personal, al menos desde una perspectiva sentimental, y aún tengo demasiado miedo ante lo que puedan opinar. Aún estoy demasiado enamorado de ese texto como para ofrecerlo a la crítica libre.

Hoy, volviendo a escuchar esa música, decía, pensaba en esa novela y en la que corrijo actualmente. Y de pronto he deseado que un hada madrina, de esas enrolladas ideadas por Bárbara Rivero, se me apareciese y me concediese un deseo. Creo que entonces cerraría los ojos, apretaría los dientes, y pediría ser capaz de escribir una historia que mereciese de verdad estar acompañada por cualquiera de estas melodías.

Mi gran aspiración cuando me pongo a escribir es contar historias que hagan pasar un rato entretenido al lector, y que lo emocionen. Y aunque he disfrutado con mil películas a lo largo de mi vida, y se me han puesto los bellos de punta con obras de Ford, de Hawks, de Huston, de Truffaut, de Spielberg, de Minnelli, de Berlanga, de Buñuel, de Scorsese… Creo que ningún director me ha encogido jamás tanto el corazón como lo ha logrado el abuelo Clint. Y cuando escucho sus bandas sonoras no hago sino reafirmarme en su capacidad de este veterano artista para tocar en lo más sensible del alma humana. Acaban de publicar una biografía sobre él donde dicen que es un tipo poco menos que despreciable. Tal vez. No digo que sea un santo. Quizá como ser humano no sea demasiado, pero no creo que tenga la ocasión de comprobarlo. Como creador, que es lo que me afecta, es incontenible.

Por eso me da igual si mi prosa se aproxima o no a la de Steinbeck, si alcanzo los diálogos de Hemingway o la garra de Capote. Lo que quiero es que algún día, con algún libro, logre que alguien se estremezca con mi relato como yo lo he hecho tantas veces con las narraciones de Clint.

¿Que a qué me refiero? Limítate a escuchar…

Sin perdón (1992)

Los puentes de Madison (1995)

Million dollar baby (2003)

Banderas de nuestros padres (2006)

Grace is gone (2008)

Gran Torino (2008)

El intercambio (2008)

5 Responses to “Un deseo para algún hada despistada”

  1. Sempi Says:

    Precioso post :*

  2. Carlos Says:

    Tú como siempre haciendo conmover a tus lectores. La verdad es que todas las bandas sonoras son magistrales.
    Quizá me quede con las dos primeras, por lo que significó para mí. Cuando estaba en Radio España y hablaba de cine, hice los comentarios de las dos primeras.
    “Sin Perdón” es una maravilla: los diálogos, la fotografía, esa banda sonora…
    Y “Los Puentes de Madison”, recuerdo aún cómo destripaba y en directo esa escena (aún me arrepiento), pero me pareció de una belleza tan romántica que no dejé pasar la ocasión.
    Aún viéndola, me hace saltar las lágrimas.
    Leo que no paras de escribir, y la verdad es que me alegro.
    Un abrazo.

  3. Javier Márquez Sánchez Says:

    Muchas gracias a los dos

  4. Agustin Perez Says:

    Muy bonito, Javi. Ya hemos hablado alguna vez sobre el tito Clint, y para mí es junto con Woody Allen el único que hace que vea una película suya sin importarme nada más, ni reparto ni historia.
    Por cierto, ¿has visto la última? A mí, habiéndome gustado, es de esas peliculas que creo que no llega al nivel que le presupongo, aun estando muy por encima de la media.
    Es curioso, porque la vi y me encantó, pero pasan los días y me va gustando menos… ¿Me habré vuelto demasiado exigente?

  5. Javier Márquez Sánchez Says:

    Coincido completamente contigo. A mí me gustó, pero no me dejó el mismo sabor de boca. Tengamos en cuenta que el nivel de Clint es siempre muy alto. Y podríamos decir, que ésta es la menos seductora -que no significa la peor- de sus últimas obras, y con eso no bajaría de un siete o un ocho de nota. Creo que la clave está en el tema: en las películas anteriores era una vida lo quee staba en juego, conceptos morales más radicales.

    Una película al año, de alta calidad y factura impecable…el hombre tendrá que respirar de vez en cuando y hacer cosas más relajaditas.

    Es gracioso, ahí están CLint y Woody, a peli por año, casi todas, como mínimo, destacables. Y a veces, cuando una de sus pelis no es magistral, se echan sobre ellos como perros hambrientos. Y después te llega optro director estrella, de los que hace una peli cada cuatro o cinco años, y con que sea correctita, ya le hacen la ola…

Leave a Reply