Vuelvo a la radio… sueño cumplido

Cuando recuerdo mis primeros pinitos periodísticos me produce algo de vértigo pensar que fue hace como quince años. Allá por 1994, en el instituto, ayudé a montar la emisora del centro y acabé al frente de la misma junto con un par de buenos compañeros. Onda Turbulencia, “en el 104.5 de tu frecuencia”, y ese Dos hombres y un destino junto a Pablo Lozano… Jeje, ¡madre mía!

Después, una vez entré en la carrera, me pasé los cuatro años saltando de una emisora local a otra, con alguna experiencia también en la edición local de Protagonistas, de Onda Cero. Pero fue en aquellas emisoras pequeñas donde más disfruté. Sin cobrar un duro, of course, que así son los comienzos, participé en todo tipo de proyectos con ilusión desbordante.

Junto a César Lebrón, amigo leal y gran profesional de las ondas -un abrazo, amigo, allá donde estés-, entré a formar parte de su magazine de fin de semana, El Rockódromo, en Radio Guadalquivir (memorable esa selección de Leandro Néstor Sanz, especialista en rock, punk, funk… ). Allí también puse en marcha mi primer programa propio, Club Gardenia, un espacio de jazz los domingos por la noche con Sempi como productora ocasional. También con César trabajé como guionista y locutor en La isla de los monos, un programa literario juvenil para Onda Once, de Onda Cero.

A esas emisoras y esos programas siguieron otros de los que guardo un recuerdo entrañable, como Octava fila, pasillo (un programa de cine para una emisora de cuyo nombre no logro acordarme), Bookends (un espacio musical para Universal Radio) o Desde la Giralda (historia de Sevilla en vena para, nada más y nada menos, Onda San Pablo Radio). Hubo otros, pero con sinceridad, no me acuerdo ni de las emisores ni de los nombres de los programas. En cualquier caso, como decía, fueron experiencias, como casi todas las iniciáticas, en las que gané poco dinero -ninguno más bien- pero bastante experiencia y no pocos buenos momentos.

Casi como si hubiese estado programado, la feliz conclusión de la carrera de Periodismo marcó también mi paso a la prensa escrita, sin volver a encontrar ocasión -tampoco la busqué, todo hay que decirlo- de volver a ponerme ante un micrófono.

Diez años después de mi última experiencia, el mundo de la radio sigue fascinándome, tiene un encanto especial, y no digamos ya la radio nocturna. Hace apenas un par de semanas se lo comentaba a un buen amigo: “me encantaría volver a ese medio”. Y parece que alguien me escuchó y agitó sus alas.

El pasado miércoles recibí una llamada de Luis Baras, director de La noche más hermosa, el programa nocturno de fin de semana en Canal Sur Radio, con los que estuve recientemente para hablar sobre La fiesta de Orfeo. En aquella ocasión me invitaron a pasar con ellos todo el programa, y disfruté tanto que me mostré más que dispuesto a volver en cuanto hubiese oportunidad.

Esa ocasión se ha presentado ahora en forma de vacante tras la marcha de un colaborador. Ante la necesidad de cubrir ese puesto, el equipo ha tenido el amable detalle de acordarse de un servidor, y no me he podido resistir a aceptar la propuesta.

Así que, a partir de hoy, estaré cada madrugada de viernes a sábado, de dos a cuatro de la madrugada, en el dial de Canal Sur Radio. Tendré una sección propia sobre crónica negra (muy “Raymond Chandler”: de asesinos en serie a mafiosos, crímenes sin resolver, atracos legendarios…) y participaré en la tertulia que cada día abordará algún tema de actualidad, siempre en un tono ameno y desenfadado, a la medida del tipo de programa entretenido y cercano que exige la radio nocturna.

Por suerte, estas semanas no han sido escasas en lo que a buenas noticias se refiere, pero esta oportunidad que se me ha presentado ha sido algo muy, muy especial, tal vez por lo inesperado de la misma y por venir a cubrir un deseo acariciado desde hace tanto tiempo. ¿Quién sabe cómo irá la cosa? Espero, sinceramente, que esto no sea más que el primer paso de un cálido reencuentro.

Cierro la entrada a ritmo de Nat King Cole, interpretando el tema Blue Gardenia, que en versión de Billie Holiday me servía para abrir cada semana el citado programa de jazz.

7 Responses to “Vuelvo a la radio… sueño cumplido”

  1. sempiterna Says:

    Jeje, qué tiempos. Nch. Ay.

    Estoy convencida que esto no es más que el principio del reencuentro. Seguro que va genial y lo pasas bien, que eso es muy importante también. Disfrutarás un montón.

    Desde aquí me comprometo públicamente a intentar escucharte… aunque a esa hora, Morfeo, que no Orfeo, suele haberse pasado a recogerme. Jeje. Pero empezaré a tomar café los viernes a las 19h!!

    Beso.

  2. Javier Márquez Sánchez Says:

    Uy, es cierto, se me había olvidado apuntarlo: los programas los cuelgan en el blog de ‘La noche más hermosa’ (ver link en el texto), así que para escucharlo no hay que trasnochar…

  3. Violeta Says:

    Uffs!! Menos mal que cuelgan los programas, si no….. me veía pegándome cabezazos contra la pared para permanecer despierta, jajajjajaa.
    Enhorabuenaaaaaaaaaaaaaaaa!!!

    Ya iremos echándole una orejilla a tu programa!!!
    Un beso enorme

  4. Kinezoe Says:

    Enhorabuena nuevamente, amigo! Jo, qué racha… A eso le llamo yo estar en la cresta de la ola… Jeje…

    Qué suerte que cuelguen los programas en la web; será mucho más fácil escucharte. Allí estaremos. Suerte en tu nueva etapa en las ondas!

  5. Javier Márquez Sánchez Says:

    ¡Gracias, amigos!

  6. Pablo Lozano Says:

    Bueno tenía tu blog un poco olvidado (motivos laborales), con retraso pero me alegro mucho, no es porque halla compartido momentos radiofonicos con él pero pienso que es “su medio”.

    Por cierto, estoy leyendo apasionadamente tu libro.

    Abrazos de Pablo.

  7. Javier Márquez Sánchez Says:

    Mi querido Pablo… ¡qué gran alegría volver a tenerte por aquí! ¡Cuántos recuerdos no atesoramos de aquellos años, ¿verdad?!

    El abrazo más fuerte para el mejor amigo

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