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	<title>Al otro lado del río y entre los árboles</title>
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		<title>¿Cómo matar a los indios cuando les has cogido cariño?</title>
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		<pubDate>Wed, 08 Sep 2010 15:46:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Márquez Sánchez</dc:creator>
				<category><![CDATA[proyectos]]></category>

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		<description><![CDATA[Ya he pasado el ecuador. La mitad de las páginas y alguna que otra  más cuya lectura pude robarle anoche al sueño. Voy despacio, pero satisfecho. Volviendo a reescribir, dando giros a frases y expresiones, perfilando descripciones, puliendo cuanto puedo los diálogos. La balada de Sam, o “la novela mexicana”, como la conocen muchos amigos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Ya he pasado el ecuador. La mitad de las páginas y alguna que otra  más cuya lectura pude robarle anoche al sueño. Voy despacio, pero satisfecho. Volviendo a reescribir, dando giros a frases y expresiones, perfilando descripciones, puliendo cuanto puedo los diálogos. <em>La balada de Sam</em>, o “la novela mexicana”, como la conocen muchos amigos después de tanto hablar de ella, es el libro en el que llevo invertido más tiempo, tal vez porque es al que más respeto le tengo, quizás porque es el más íntimo y personal de cuantos he escrito hasta ahora.</p>
<p style="text-align: justify;">Si no recuerdo mal empecé a trabajar en la idea a mediados de 2007, mientras corregía <em>Elvis. Corazón solitario.</em> A finales de ese año, tras haber esbozado algunos personajes y la trama inicial, dejé aparcado el proyecto cuando en uno de esos cruces de cables maravillosos que ocurren a veces tomó cuerpo en mi cabeza la historia que se convertiría en <em>La fiesta de Orfeo</em>.</p>
<p style="text-align: justify;">La preparación, redacción y corrección (inicial) de este libro me llevó algo menos de un año, si no recuerdo mal. Durante ese tiempo no dejé de tomar notas para &#8220;la novela mexicana&#8221;, de barajar ideas para los personajes, de revisar películas, libros y documentales, e incluso de adoptar la personalidad de uno de los protagonistas, el cantante Willie Pike, para componer algunas canciones que habrían de servirme para la historia. En otoño de 2008 empecé a poner en orden el material y creo que fue en Navidad cuando me senté a escribir. El verano de 2009 acababa de irrumpir, o estaba a punto de hacerlo, cuando di por terminado la etapa de redacción. Desde entonces han sido varias las correcciones realizadas —amén de una reescritura importante del primer tercio—,  incluyendo un amplio paréntesis de siete meses para escribir “la novela de Las Vegas”, entre noviembre de 2009 y mayo de 2010 (Jeje, está simpático esto de etiquetar las obras por su ubicación geográfica a modo de “título de trabajo”.</p>
<p style="text-align: justify;">La que estoy llevando a cabo estos días espero que sea la última corrección de la novela, al menos la definitiva antes de empezar a moverla entre algunos lectores de confianza. Y es que, entre otras cosas, creo que ya no debo darle muchas vueltas más. No digo que esté quedando de dulce, ojalá, pero tras tantas revisiones le cuesta a mantener la perspectiva. Al menos, a mí.</p>
<p style="text-align: justify;">He llegado a ese punto mágico de encariñarme tanto con los personajes, de conocerlos tan a fondo, que de vez en cuando me sorprendo pensando en algunos de ellos como si de un viejo conocido se tratase. Es una sensación que me encanta, lograr que un personaje de ficción cobre vida en mi cabeza y poder intuir cómo actuaría en esta o aquella situación, cómo hablaría, como frunciría el ceño, cómo chocaría su copa; poder ver su ropa, escuchar el tono de su voz y de sus carcajadas, oler su perfume o su tabaco&#8230; Eso por no hablar de lo que sufre uno al pensar en la vida a la que ha condenado a esa pobre mujer, o lo infructuosa que va a resultar la búsqueda de este otro personaje, por más que persista en su empeño. Pobres secundarios, siempre al servicio de que se luzcan los protagonistas.</p>
<p style="text-align: justify;">Le coge uno tanto afecto a los personajes que ya soy incapaz de cambiarlos. Si tras tanto tiempo no está claro cómo son ellos y cómo debe desarrollarse la historia, apaga y vámonos. ¿Quién soy yo a estas alturas para decirles que digan esto mejor que aquello, para que vayan de viaje otro día en lugar del previsto, para matarlos cuando nadie lo espera o llevarlos a traicionar a quienes eran sus mejores amigos? No hay manera. Cuando dé por liquidada la corrección, así será como quede la novela. Asunto diferente es que después, si algún amable editor tienen a bien interesarse por ella, escuche con atención cada sugerencia que ayude a mejorar el libro. Él podrá hacerlo, no le dolerá tomar esas decisiones tanto como a mí.</p>
<p style="text-align: justify;">Es como el chiste de aquel soldado que vigilaba con su catalejos cómo se iban aproximando los indios al fuerte, y cuando el oficial le dio la orden de disparar, el soldado respondió, con lágrimas en los ojos: “¡No puedo hacerlo, mi capitán, los conozco desde que eran así de pequeñitos!”</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://elrincondejaviermarquez.com/wp-content/uploads/2010/09/Forte-Apache-de-1965_Fabricacao-Casa-Blanca.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-1798" title="Forte-Apache-de-1965_Fabricacao-Casa-Blanca" src="http://elrincondejaviermarquez.com/wp-content/uploads/2010/09/Forte-Apache-de-1965_Fabricacao-Casa-Blanca.jpg" alt="Forte-Apache-de-1965_Fabricacao-Casa-Blanca" width="497" height="323" /></a></p>
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		<title>Cuartetas, coplas, quintillas y demás letras guarrillas</title>
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		<pubDate>Wed, 01 Sep 2010 10:00:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Márquez Sánchez</dc:creator>
				<category><![CDATA[literatura]]></category>
		<category><![CDATA[versos ripiosos]]></category>

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		<description><![CDATA[Contenido no apto para menores de 14 años ni fieles devotos de Intereconomía.

Va esta entrada dedicada a tantos destacados literatos y aún muchos más ilustres anónimos que a lo largo de los años han cultivado el arte de los versos satíricos, de las composiciones de aguijón afilado empapado en tinta y mala uva. ¡Cuán ameno [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><a href="http://api.ning.com/files/MkhnliIMyCyt8eIhmzpW3AWxWLV9MpcWNo9CQyA-esrEW2xcELF6zrm8qSOZKSHRgzKXZyM-PKIs1icPYzTOiHmNVGYKa1Bf/pluma.jpg"><span style="color: #ff0000;"><strong>Contenido no apto para menores de 14 años ni fieles devotos de Intereconomía.</strong></span></a></p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://api.ning.com/files/MkhnliIMyCyt8eIhmzpW3AWxWLV9MpcWNo9CQyA-esrEW2xcELF6zrm8qSOZKSHRgzKXZyM-PKIs1icPYzTOiHmNVGYKa1Bf/pluma.jpg"><span style="color: #ff0000;"><strong></strong></span><img class="aligncenter" title="Pluma" src="http://api.ning.com/files/MkhnliIMyCyt8eIhmzpW3AWxWLV9MpcWNo9CQyA-esrEW2xcELF6zrm8qSOZKSHRgzKXZyM-PKIs1icPYzTOiHmNVGYKa1Bf/pluma.jpg" alt="" width="487" height="324" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">Va esta entrada dedicada a tantos destacados literatos y aún muchos más ilustres anónimos que a lo largo de los años han cultivado el arte de los versos satíricos, de las composiciones de aguijón afilado empapado en tinta y mala uva. ¡Cuán ameno y formativo sería el mundo de la política si los que la practican se lanzaran ripios y encubiertos insultos bien rimados en lugar de eso improperios carentes de originalidad, elegancia y cualquier atisbo de inteligencia!</p>
<p style="text-align: justify;">Sin duda alguna esta entrada de hoy conocerá continuación, pues han sido muchos, ilimitados, los géneros y asuntos abordados por los maestros, conocidos o no, de este arte tan tristemente olvidado en nuestros días.</p>
<p style="text-align: justify;">Para empezar este repaso por tan atractivo género literario apuesto por el tema más sugerente, el más pícaro y seductor, y no me refiero al clero, claro, sino al sexo, ¡vive Dios!</p>
<p style="text-align: justify;">Al gran Gustavo Adolfo Bécquer se le atribuyen los siguientes versos parodiando el <em>Don Juan</em> de Zorrilla:</p>
<p style="text-align: center;"><em>¡Carlos, Carlos, yo lo espero<br />
de tu hidalgo corazón,<br />
métela sin dilación<br />
que ya por joder me muero! </em></p>
<p style="text-align: center;"><strong>*** ** * ** ***</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Don Camilo José Cela, Premio Nobel y entretenedor televisivo con sus dotes para hacer de una palangana un espectáculo de masas, no reparó en versos de alto contenido guarrete:</p>
<p style="text-align: center;"><em>Cuando te veo venir<br />
y me miras cara a cara,<br />
siento yo un placer tan grande<br />
como si me la cascara.</em></p>
<p style="text-align: center;"><strong>*** ** * ** ***</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Habitual en las fiestas de sociedad de finales del XIX era esta quintilla:</p>
<p style="text-align: center;"><em>Pepita a Pepe le dio<br />
de su caja de rapé<br />
un polvo; él lo tomó<br />
y estornudando exclamó:<br />
&#8220;¡Qué buen polvo tiene usted!&#8221;</em></p>
<p style="text-align: center;"><strong>*** ** * ** ***</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Teobaldo es un caballero muy aficionado a los epigramas a finales también del XIX, tales como éstos en los que se vengaba de las fiestas de su mujer y sus soporígferas amigas:</p>
<p style="text-align: center;"><em>Una gata encantadora<br />
tengo, van a verla ahora,<br />
es una cosa divina.<br />
&#8220;¡Pepe!, Saca la minina<br />
que la vean las señoras&#8221;</em></p>
<p style="text-align: center;">*** ** * ** ***</p>
<p style="text-align: justify;">Carlos Cano, además de un fantástico cantautor granadino de la segunda mitad del XX, fue un destacado maestro del epigrama del XIX. Entre otras cosas, se hizo eco de las preferencias de la mujer de un tal Mas:</p>
<p style="text-align: center;"><em>A la mujer de Mas, Blas<br />
la visita por demás;<br />
y según propios y ajenos<br />
para la mujer de Mas<br />
lo de Mas es lo de menos.</em></p>
<p style="text-align: center;">*** ** * ** ***</p>
<p style="text-align: justify;">Un tal Tejada nos ha legado tan gallarda despedida que, en uno u otro momento, todo caballero español ha recitado para sí, aún sin conocerla:</p>
<p style="text-align: center;"><em>Dijo un pollo muy cortés<br />
a un casado despidiendo:<br />
&#8220;Póngame usted a los pies<br />
de su esposa, doña Inés&#8221;,<br />
(Yo luego me iré subiendo).</em></p>
<p style="text-align: center;">*** ** * ** ***</p>
<p style="text-align: justify;">Celestino Frías deja constancia de esta crónica de mercado popular:</p>
<p style="text-align: center;"><em>Vende barato Inés Rute<br />
conejo a varias tabernas,<br />
porque lo entra de matute<br />
escondido entre las piernas.</em></p>
<p style="text-align: center;">*** ** * ** ***</p>
<p style="text-align: justify;">Otra cuarteta de mercado, pues parece ser que la tal Inés realmente gastaba buen conejo:</p>
<p style="text-align: center;"><em>Inés, la de Villarejo<br />
en la plaza vende caza,<br />
y ayer gritaba en la plaza:<br />
&#8220;¿Quién me compra este conejo?&#8221;</em></p>
<p style="text-align: center;">*** ** * ** ***</p>
<p style="text-align: justify;">Y de los riesgos del mundo de la crítica lírica, Enrique Franco deja constancia en estos versos:</p>
<p style="text-align: center;"><em>La noche que en el Liceo<br />
debutó la Borgi Mamo,<br />
y que sirvió de reclamo<br />
su belleza, según creo,<br />
con refinado interés,<br />
una de la compañía<br />
preguntó al marqués de Andía:<br />
&#8220;¿qué tal la Mamo, marqués?&#8221;</em></p>
<p style="text-align: center;">*** ** * ** ***</p>
<p style="text-align: justify;">Rescatemos a Cela, cronista inolvidable de las andanzas del Cipote de Archidona. En este caso, filosofía de intimidad en estado puro (más que puro, estado bruto):</p>
<p style="text-align: center;"><em>Siempre que me encuentro un pelo<br />
me pongo a considerar,<br />
si será de la cabeza<br />
o de qué coño será.</em></p>
<p style="text-align: center;">*** ** * ** ***</p>
<p style="text-align: justify;">Seguimos con filosofía, esta vez de pareja, y de la mano de Salvador Granés:</p>
<p style="text-align: center;"><em>Todo el que se va a casar<br />
tendrá en su novia una alhaja,<br />
si la consigue encontrar<br />
limpia de polvo y de paja.</em></p>
<p style="text-align: center;">*** ** * ** ***</p>
<p style="text-align: justify;">Una quintilla con juego de palabras incluido firmada por Marcial de los Ríos:</p>
<p style="text-align: center;"><em>La mujer de Marcos Limo,<br />
a la que he visto con varios,<br />
cada vez que a ella me arrimo<br />
me dice que uno es su primo,<br />
¡Su&#8230; primo los comentarios!</em></p>
<p style="text-align: center;">*** ** * ** ***</p>
<p style="text-align: justify;">Alejandro Díaz Blanco, catedrático de la Universidad de Valladolid, supo de determinados asuntos que acontecían en el parque de Las Moreras:</p>
<p style="text-align: center;"><em>Bajo los negrillos que hay en Las Moreras<br />
los seminaristas se hacen sendas peras,<br />
sendas o recíprocas,<br />
que es cosa frecuente el que, entre los curas,<br />
haya un intercambio de manufacturas.</em></p>
<p style="text-align: center;">*** ** * ** ***</p>
<p style="text-align: justify;">De Manuel del Palacio, la crónica de un desternillante malentendido de alta sociedad:</p>
<p style="text-align: center;"><em>Diálogo al vuelo cogido<br />
en el baile de Menchaca.<br />
&#8220;Oriénteme usted, querido:<br />
¿Quién es esa horrible vaca<br />
que al pasar le ha sonreído?&#8221;<br />
&#8220;Se lo diré, caballero.<br />
Es doña Julia Terrón,<br />
hija del duque de Ampuero,<br />
y madre de este ternero<br />
que está a su disposición&#8221;.</em></p>
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		<title>Conocerás al hombre de tus sueños, entretenimiento marca Allen</title>
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		<pubDate>Sun, 29 Aug 2010 22:30:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Márquez Sánchez</dc:creator>
				<category><![CDATA[cine]]></category>

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		<description><![CDATA[No recuerdo bien si la historia se le atribuye a un joven romance de un otoñal Cary Grant. Juraría que sí. Algún malvado periodista preguntó a la muchacha cómo se las arreglaba para divertirse con un hombre que podría ser su abuelo. Ella le respondió que no era su abuelo ¡sino Cary Grant!, uno de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">No recuerdo bien si la historia se le atribuye a un joven romance de un otoñal Cary Grant. Juraría que sí. Algún malvado periodista preguntó a la muchacha cómo se las arreglaba para divertirse con un hombre que podría ser su abuelo. Ella le respondió que no era su abuelo ¡sino Cary Grant!, uno de los hombres más divertidos y seductores que habían pasado por la pantalla. Sólo ese bagaje ya era más que suficiente para que todos los achaques de la edad no tuviesen ninguna importancia a la hora de disfrutar junto a él.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://sp0.fotolog.com.br/photo/0/43/64/cine30s/1257631018873_f.jpg"><img class="aligncenter" title="Cary Grant" src="http://sp0.fotolog.com.br/photo/0/43/64/cine30s/1257631018873_f.jpg" alt="" width="183" height="271" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">Este chismorreo ha venido a mi memoria mientras conducía de regreso a casa tras ver la nueva película de Woody Allen, <em>Conocerás al hombre de tus sueños</em>. Sobre ella he leído críticas que la ponen de comedia excelente y otras que la tachan de intento fallido que cae en el aburrimiento. Personalmente no me voy a ninguno de los extremos. Me ocurre con ella igual que con <em>Origen</em>. ¡Eh, tranquilos los perros de caza, que no las estoy comparando! Sencillamente creo que, cada cual en su estilo y género, me parecen películas de factura correcta, entretenidas, y que podrían haber dado mucho más de sí. ¿Cuál es la diferencia? Que al viejo Woody, como a mi hermano, se lo perdono todo, y que probablemente la suya vuelva a verla pasado un tiempo, porque me agradará hacerlo, mientras que <em>Origen</em>, una vez fuera de la sala, no me ha dejado demasiada impronta. Oye, para gustos los colores, ¿verdad?</p>
<p style="text-align: justify;">En mi opinión, <em>Conocerás al hombre de tus sueños</em> es una nueva reflexión sobre el amor y las relaciones de pareja, cargada de amargura y conformismo, pero que nos sabe mucho más agradable gracias al tratamiento desenfadado, casi banal en ocasiones, que siempre ha sabido dar el director a todas sus obras. A sus 75 años, Allen sigue conservando una mirada joven, radiante, llena de vida, y eso es siempre muy de agradecer cuando uno paga por esa atracción de feria que fue y seguirá siendo siempre una sesión de cinematógrafo.</p>
<p style="text-align: justify;">Evidentemente, esta obra no alcanza, ni de lejos, la grandeza de otras de la misma firma. Pero éste es el mismo cuento con el que vienen también muchos cada vez que Eastwood estrena película nueva. “Está bien, pero ya no es igual que con <em>Sin Perdón</em>”. Joer, pues estamos bien… Parecemos la abuela puñetera, que cuanto más le das más te pide. Comparada con el resto de la obra de Woody Allen, reconozco que <em>Conocerás al hombre de tus sueños</em> es una cinta menor. Pero ojo al dato, que como cinta menor está a la altura de las cintas mayores –o únicas- de buena parte de los realizadores que pasan cada semana por las carteleras.</p>
<p style="text-align: justify;">Ritmo bien llevado, agilida en la narración de diversas historias, fotografía impecable, como de costumbre, con ese cuidado siempre detallista por las tonalidades ocres –el diseño de vestuario, película tras película, me fascina-, y la selección musical, con un equilibrio entre jazz y clásica, está a la altura de las expectativas. Entre los actores destacan Anthony Hopkins, al que siempre es una delicia ver en un papel “normal”, esto es, nada de asesino en serie, hombre de las montañas, etc; y Josh Brolin, que me convence cada vez más y al que espero que le caiga un día en las manos un papel que le permita lucirse. Correcta Naomi Watts, divertidísima Gemma Jones y guapísima Freida Pinto. Antonio Banderas anda justito y dando gracias, pero aguanta el tipo como secundario. Eso sí, su acento inglés sigue sonando de un castizo que tira de espaldas (por cierto, y al hilo, una delicia escuchar tanto acento inglés puro, como los de Hopkins o Jones).</p>
<p style="text-align: justify;">Es cierto que el guión flojea un poco. Se apuntan muchas historias que podrían dar para más. Pero lo cierto es que con lo que cuenta Allen sobre ellas, me voy más que contento. Creo que es algo más de humor lo que le falta a la película, y especialmente algo más de fuerza a determinadas escenas en el filo del drama y la comedia, que pueden empujar al espectador a no saber si debe reír o llorar, si el director se ha puesto serio o está siendo sarcástico.</p>
<p style="text-align: justify;">Para el hombre que ha firmado obras maestras como <em>Manhattan</em>,<em> Annie Hall </em>o <em>Hannah y sus hermanas</em>; grandes películas como <em>Maridos y mujeres</em>, <em>La rosa púrpura del Cairo</em>, <em>Match Point</em>, <em>Misterioso asesinato en Manhattan</em> o <em>Balas sobre Broadway</em>; interesantes divertimentos como <em>Desmontando a Harry, Zelig, Melinda y Melinda, Días de radio</em> o <em>Si la cosa funciona</em>… Hablar una vez más del mismo tema y seguir resultando entretenido, tal vez no brillante pero sí más que correcto, creo que es un gran logro que se puede decir de pocos, muy, muy pocos directores de los últimos cuarenta años. El próximo otoño, cruzo los dedos, habrá nueva película de Woody Allen. Y allí estaré para verla, porque este año, una vez más (olvidada queda aquella gran desilusión que fue <em>El sueño de Cassandra</em>), Woody Allen ha vuelto a hacerme sonreír, invitándome a reflexionar sobre ese gran entretenimiento universal que son las relaciones sentimentales.</p>
<p style="text-align: center;"><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="499" height="306" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="allowFullScreen" value="true" /><param name="allowscriptaccess" value="always" /><param name="src" value="http://www.youtube.com/v/R471BdAIoCE?fs=1&amp;hl=es_ES" /><param name="allowfullscreen" value="true" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="499" height="306" src="http://www.youtube.com/v/R471BdAIoCE?fs=1&amp;hl=es_ES" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true"></embed></object></p>
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		<title>El calor da menos calor en 35 milímetros</title>
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		<pubDate>Thu, 26 Aug 2010 21:56:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Márquez Sánchez</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Hace un calor asfixiante a las diez y cuarto de la noche. Acabo de volver a casa después de dar un paseo para estirar las piernas. La caminata ha tenido que ser mucho más breve de lo previsto por el ambiente plomizo que se ha asentado en la ciudad. Una ducha, una cerveza y una [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Hace un calor asfixiante a las diez y cuarto de la noche. Acabo de volver a casa después de dar un paseo para estirar las piernas. La caminata ha tenido que ser mucho más breve de lo previsto por el ambiente plomizo que se ha asentado en la ciudad. Una ducha, una cerveza y una selección de cool jazz después, aquí estoy, tecleando otra de esas entradas en la que hablaré mucho sin contar nada. ¡Qué necesidad ésta la de compartir reflexiones y sentimientos! Podrían usarse adjetivos muy feos para definirla, pero esta noche me caigo bien –sólo un poco- y me da no sé qué andar insultándome.</p>
<p style="text-align: justify;">Estos días tan calurosos me resultan muy cinematográficos. Ojo, y eso no significa que me gusten, para nada. Pero mira, puestos a pasar un mal trago, al menos que te recuerde a alguna buena película, ¿no? Y en este caso, hay dos títulos que vienen irremediablemente a mi memoria cinéfila, que casi es la única que tengo, en estas noches de bochorno, de ambiente denso y aire casi irrespirable. Todas las ventanas están levantadas, ves a los vecinos ir de acá para allá en la supuesta intimidad de sus hogares. Mientras ven la tele, mientras cocinan, mientras se pelean, incluso mientras se cambian de ropa. Aunque en este último caso siempre parece haber una llamada telefónica, una prenda olvida, una llamada de atención en definitiva, que hace que la damisela en cuestión desaparezca del ventanal en el instante justo en el que se lleva a cabo ese desnudo fugaz e inocentemente erótico en la lejanía.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://elrincondejaviermarquez.com/wp-content/uploads/2010/08/Ventana.jpg"><img class="size-full wp-image-1753  aligncenter" title="Ventana" src="http://elrincondejaviermarquez.com/wp-content/uploads/2010/08/Ventana.jpg" alt="Ventana" width="478" height="286" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">También hay gente en ventanas y balcones. Algunos sólo observan, otros se abanican y se pasan la mano por la frente. Las aspas de los aires acondicionados no dejan de girar, con su inalterable ruido ya asumido por todos, y con ese molesto goteo de los tubos de desagüe picados o desprendidos del aparato en cuestión.</p>
<p style="text-align: justify;">Es al observar estas estampas cuando rememoro planos de<em> La ventana indiscreta</em> (1954), del maestro Hitchcock, y de <em>Doce hombres sin piedad </em>(1957), del reivindicable Sidney Lumet. Pocas veces el calor ha sido tan cinematográfico como en estas dos películas. En ambas juega un papel fundamental, condiciona acciones y personajes de manera que resulta poco menos que imposible concebir ambas historias en un día de otoño. Posible, sí, pero ¿igual?, ni de lejos.</p>
<p style="text-align: justify;">En el primer caso, el calor actúa de “cómplice” de Jimmy Stewart al permitirle convertirse en un incisivo voyeur de ese maravilloso microcosmos que es su patio de vecinos. En la segunda película, el calor es como un puñal en el cuello de los personajes, una hoja afilada que les va presionando más y más empujándolos a una angustiosa desesperación. No sólo hace calor en la sala en la que se reúne el jurado. Además, el acondicionador de aire –jeje, me encanta- no funciona. ¡Cómo suda ese Ed Begley –portentosa su interpretación-, y ese Lee J. Cobb, y ese E.G. Marshall! Peter Fonda, como es el baluarte de la justicia, transpira poco.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://farm5.static.flickr.com/4082/4929992691_9507a70c54.jpg"><img class="aligncenter" title="12 hombres sin piedad" src="http://farm5.static.flickr.com/4082/4929992691_9507a70c54.jpg" alt="" width="500" height="346" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">Hay otras películas memorables en las que juega un papel importante ese ambiente irrespirable, plomizo, que endurece a los personajes o incluso precipita sus acciones. <em>La gata sobre el tejado de zinc</em>, por ejemplo, con esa Maggie ‘la gata’ (la mejor Liz Taylor, a la par con su Martha de <em>¿Quién teme a Virginia Woolf?</em>), o <em>La jauría humana</em>, con un Marlon Brando más suelto de lo habitual intentando apaciguar a una manada de vecinos hambrienta de sangre, deseando echarle el guante a un lampiño Robert Redford, por entonces a un millón kilómetros de Sundance.</p>
<p style="text-align: justify;">Y de Redford a Newman, ¿se habrá pasado más calor en una película que con las llamas con las que tuvieron que luchar los invitados a la inauguración del rascacielos más alto de San Francisco, atrapados todos en el salón Promeney con la flor y nata del viejo Hollywood? Vale, sí, en <em>El coloso en llamas</em> lo importante no es el calor, sino su causa, el fuego, pero bueno, vale la pena siempre citar la película que permitió reunir en el mismo plano a Paul Newman y Steve McQueen. ¿Quién no le coge en esta película manía a Richard Chamberlain, el yerno petardo del constructor –genial, como siempre, Bill Holden-, y culpable directo del incidente? Cayó tan mal su papel que para lavar su imagen tuvo que vestirse de cura y montarse un romance a lo <em>Tres monedas en la fuente</em>.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://farm5.static.flickr.com/4081/4930582004_2c5b4658dc_b.jpg"><img class="aligncenter" title="El coloso en llamas" src="http://farm5.static.flickr.com/4081/4930582004_2c5b4658dc_b.jpg" alt="" width="465" height="311" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">¿Y qué pasa en España? ¿No hay películas españolas donde el calor sea tan importante como la banda de sonido? Faltaría más, claro que sí. Incluso con sello internacional, mexicano en este caso, como es el de esos refinados invitados a una fiesta que se convierte en la quintaesencia del surrealismo. Claro, que la película, <em>El ángel exterminador</em>, la firmaba nada menos que Buñuel (de ahí el españolismo). Esos pobres sí que sudaban sin poder salir del salón ni, peor aún, comprender por qué.</p>
<p style="text-align: justify;">Habrá decenas o cientos de películas españolas calurosas, pero por encima de todas está sin duda esa maravilla de Carlos Saura que es <em>La caza</em> (1966). Recital interpretativo de altura a cargo de Ismael Merlo, José María Prada, el gran Alfredo Mayo y un joven Emilio Gutiérrez Caba. Por otro lado Saura se lo monta como nunca, con ese guión antológico, esa fotografía en blanco y negro, ese uso del montaje, del sonido… Cuatro amigos echan un día de caza en unas tierras baldías de Castilla, un terreno seco, duro, tosco. La cosa no puede acabar sino en tragedia. Magnífica. Una de las mejores metáforas rodadas sobre la sociedad española del momento. Más que sobre los vencedores y los vencidos, sobre los triunfadores y los perdedores.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://farm5.static.flickr.com/4073/4929992325_aa2715d71a.jpg"><img class="aligncenter" title="La caza" src="http://farm5.static.flickr.com/4073/4929992325_aa2715d71a.jpg" alt="" width="400" height="313" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">Bueno, vale. Todo esto, ¿y qué más? Pues nada más. Que gracias al cine “caluroso” he logrado que durante una horilla más o menos el calor no me haya fastidiado tanto. Es lo que tiene el cine, que incluso cuando sólo piensas en él, te hace la vida más agradable.</p>
<p style="text-align: justify;">Y puestos a darme un capricho, cierro la entrada con un toque de patriotismo al recuperar una de esas dos películas clave que citaba al principio, <em>Doce hombres sin piedad</em>. Pero no cuelgo un vídeo de la excelente obra de Lumet, que bien conocida es ya, sino de la adaptación teatral que se hizo en España para el programa de TVE Estudio 1, en 1973, dirigida por Gustavo Pérez Puig. Nueva clase magistral de interpretación a cargo de unos actores de los que, por desgracia, pocos se acuerdan ya. Creo que, más o menos, cualquier aficionado conocerá a Jesús Puente, a Pedro Osinaga a Manuel Alexandre, Fernando Delgado, Rafael Alonso o Sancho Gracia, y los hemos podido ver en alguna que otra película. Pero, ¿qué pasa con esos gigantes de la escena que fueron José Bódalo, Luis Prendes, Antonio Casal, Carlos Lemos, Ismael Merlo o sobre todo, José María Rodero? La mayoría de ellos se dedicaron, salvo contadas excepciones, al teatro, por lo que hoy día, sólo joyas como éstas nos permiten disfrutar de sus grandes talentos. A los que no hayan visto esta versión, no lo dudéis, buscadla, que se encuentra. No os defraudará.</p>
<p style="text-align: center;"><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="425" height="344" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="allowFullScreen" value="true" /><param name="allowscriptaccess" value="always" /><param name="src" value="http://www.youtube.com/v/px7Z-isNx8c?fs=1&amp;hl=es_ES" /><param name="allowfullscreen" value="true" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="425" height="344" src="http://www.youtube.com/v/px7Z-isNx8c?fs=1&amp;hl=es_ES" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true"></embed></object></p>
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		<title>Señor alcalde de Sevilla, mi hermano se casa. Avisado queda&#8230;</title>
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		<pubDate>Tue, 24 Aug 2010 21:40:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Márquez Sánchez</dc:creator>
				<category><![CDATA[nostalgia]]></category>

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		<description><![CDATA[Hoy ha empezado a rular cierto correo para preparar la despedida de soltero de mi hermano. Se casa a finales de octubre, y seguramente organizaremos el tangai a comienzos de mes. Si al final se concreta todo como suponemos, avisaremos al alcalde para que disponga el operativo necesario para que la ciudad amanezca al día [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Hoy ha empezado a rular cierto correo para preparar la despedida de soltero de mi hermano. Se casa a finales de octubre, y seguramente organizaremos el tangai a comienzos de mes. Si al final se concreta todo como suponemos, avisaremos al alcalde para que disponga el operativo necesario para que la ciudad amanezca al día siguiente con una cierta normalidad, porque no va a quedar títere con cabeza.  ¡Qué expresión tan poco apropiada!, ¿verdad? Mejor diremos que desde el callejón del Agua a la calle San Luis no va a quedar un bar con un botellín de Cruzcampo disponible.</p>
<p style="text-align: justify;">¡Señoras del Arenal y de Alemanes, de Feria y de Mateos Gagos!, recojan ustedes los geranios y demás brochazos de color, porque cuando se acabe la provisión pecuniaria o las reservas de los locales no vamos a dejar un tiesto con agua. ¡Mozas en edad de merecer, sevillanas y visitantes -de las guiris y de las finas-, ojo al parche (a los cuatro)!, porque ese fin de semana se va a liar parda en el centro de Sevilla, que se casa Santi Márquez y vamos a despedir su soltería con tal empuje y gallardía española que ríanse ustedes del Capitán Alatriste. Le va ha faltar a más de una calle Sierpes pa’correr.</p>
<p style="text-align: justify;">¿He hablado yo en este blog sobre mi hermano? Creo que sí, de refilón. Y es que mi hermano es poco de Internet. Poco de libros, poco de cine, poco de música. Mi hermano, si se dedicara a cualquiera de las artes, rompía y rasgaba. Hace poco citaba por aquí aquella frase de <em>Asignatura Pendiente</em>, de José Luis Garci, que plantea que los grandes directores fueron eso, grandes, porque amaron la vida antes que el cine, y por eso supieron plasmar en sus obras esa energía pura y auténtica, esa esencia natural sin adulterar. Pues eso mismo, ni más ni menos, lograría mi brother, pero sencillamente no se lo plantea. A él le va más el cara a cara, el contacto humano, el estar con sus amigos y los amigos de sus amigos, el hacer feliz a cuantos se cruzan en su camino con esa ilusión que irradia incluso cuando él mismo se encuentra con las baterías a medias.</p>
<p style="text-align: justify;">Mis mejores recuerdos de la infancia están ligados a mi hermano, que tiene unos cinco años menos que yo, algo menos. Desde que él nació nos llevamos ese tiempo, mi madre era muy formal para estas cosas. Como hermano mayor que era, mi obligación era cuidar de mi hermano y hacerle la vida tan imposible como me pudiera, así que, aunque para él no había mayor placer que jugar al fútbol, yo lo convencía para que fuese mi acompañante en la diligencia, mi copiloto en el caza de combate, mi contrincante en un duelo a espadas al salir el sol. Y él, siempre obediente, accedía. También se tragó cine clásico por un tubo, género que después no ha sido de su palo. Pero mira, eso que lleva en el lote. Ya sabe bien dónde queda el pueblo de <em>El Dorado</em> y cómo se las gastó John Chisum en la guerra contra los ganaderos. Eso sí, algo quedó de todo aquello, como su devoción por <em>Los intocables de Elliott Ness</em> o, en materia musical, por Víctor Manuel, puente directo hacia Ismael Serrano, ya en sus años mozos.</p>
<p style="text-align: justify;">Fue entonces, cuando los dos dejamos de jugar, él antes que yo, y a ir de charlas con amigos, y a hablar sobre amigas, cuando el hermano mayor se convirtió en pequeño y el pequeño en mayor. Y secretamente comencé a admirar esa capacidad suya por exprimir la vida hasta sus últimas gotas y bebérsela a la salud de cuantos lo rodeaban en la gran fiesta de la juventud. En aquellos años yo fui volviéndome más introspectivo mientras los destellos de sus explosiones de generosidad alcanzaban todo el mapa ibérico. Mientras yo pasaba varios años en Madrid, él enfilaba hacia cierta madurez. Y podían pasar meses sin que apenas hablásemos, y sin embargo, cuando lo hacíamos, nuestra relación seguía siendo fantástica, porque a pesar de lo muy, muy diferente que hemos sido siempre, mi hermano y yo hemos sido siempre eso, hermanos. En el sentido más clásico, a la antigua usanza, mucho antes de que Caín matase a Abel, como cuando John Wayne lo arriesgaba todo por ayudar a Robert Mitchum porque era su hermano de vivencias, de trincheras, de borracheras…</p>
<p style="text-align: justify;">Borracheras no, de ésas he compartido pocas con mi hermano, porque como él es menor, es mucho más responsable que yo. Por eso se preocupa por mí, y me llama, y me pregunta, como si no pasara nada. Pero entre nosotros son difíciles ya engaños o prudencias, porque nos conocemos tan bien que el menor cambio en el tono de voz nos delata y podemos adivinar de qué va el juego.</p>
<p style="text-align: justify;">El próximo mes de octubre se casa mi hermano. Lo hace además con una niña, Lola, que tiene otra de esas sonrisas pletóricas como las que sólo Stanley Donen era capaz de robarle a Audrey Hepburn. Buena y cariñosa en su justa medida, sin faltarle su dosis de genio y picardía, ni sus ganas de alzar la copa a la salud de lo que sea menester. Tal para cual. Alzo mi trago, casi sólo testimonial a esta hora, por la felicidad de ambos.</p>
<p style="text-align: justify;">Hace ya algunos años, desde que yo me casé, que mi hermano y yo no pasamos juntos la noche de Reyes. Hasta el año de mi boda, siendo los dos “más grandes que un núo”, que diría nuestra madre, los dos volvíamos a casa, como el chaval del turrón El Almendro, para dormir en la vieja habitación a la espera de la mañana del 6 de enero. Tal ha sido siempre la magia de nuestra vida en familia. Siempre nos dijeron otros que los Reyes Magos no existían, pero nosotros, acurrucados cada cual en su cama, susurrábamos sobre lo que nos dejarían. Porque sabíamos, aún hoy lo sabemos, que el amor lo hace todo posible. Por eso ello dos serán muy felices.</p>
<p style="text-align: justify;">Y por eso vamos a quemar la ciudad cuando aún estamos a tiempo.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://elrincondejaviermarquez.com/wp-content/uploads/2010/08/Corte-002.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-1745" title="Marquez Brothers" src="http://elrincondejaviermarquez.com/wp-content/uploads/2010/08/Corte-002.jpg" alt="Marquez Brothers" width="487" height="445" /></a></p>
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		<title>Verdades como puños (X): Hablar con propiedad</title>
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		<pubDate>Thu, 19 Aug 2010 18:41:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Márquez Sánchez</dc:creator>
				<category><![CDATA[cine]]></category>
		<category><![CDATA[verdades como puños]]></category>

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		<description><![CDATA[Fiske (Richard Widmark): &#8220;He comprobado que las mujeres bonitas hablan con propiedad en todas las partes del mundo&#8221;
Hooker (Gary Cooper): &#8220;¿Y cómo hablan las feas?&#8221;
Fiske (Richard Widmark): &#8220;Nunca las escucho&#8221;
El jardín del diablo, de Henry Hathaway (1954).

]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Fiske (Richard Widmark):</strong> &#8220;He comprobado que las mujeres bonitas hablan con propiedad en todas las partes del mundo&#8221;<br />
<strong>Hooker (Gary Cooper):</strong> &#8220;¿Y cómo hablan las feas?&#8221;<br />
<strong>Fiske (Richard Widmark):</strong> &#8220;Nunca las escucho&#8221;</p>
<p><em>El jardín del diablo</em>, de Henry Hathaway (1954).</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://4.bp.blogspot.com/_qNbPaJUE-Qw/Sx8YRnoAPuI/AAAAAAAAAWc/kYy_7__IzUs/s320/16400__annex___cooper_gary__garden_of_evil__04.jpg"><img class="aligncenter" title="El jardín del diablo" src="http://4.bp.blogspot.com/_qNbPaJUE-Qw/Sx8YRnoAPuI/AAAAAAAAAWc/kYy_7__IzUs/s320/16400__annex___cooper_gary__garden_of_evil__04.jpg" alt="" width="300" height="234" /></a></p>
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		<title>Amar la vida a través del cine</title>
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		<pubDate>Tue, 17 Aug 2010 23:41:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Márquez Sánchez</dc:creator>
				<category><![CDATA[cine]]></category>
		<category><![CDATA[divagaciones]]></category>
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		<description><![CDATA[Acaba de marcharse mi hermano. Ha venido a cenar y echar un rato juntos. Un gran tipo mi hermano, y eso que yo fui su referente más inmediato; supo superarlo. Como de costumbre, hemos hablado sobre nuestras vidas, sobre nuestros proyectos, sobre la familia. Siempre se cuela en la charla algo de nostalgia. Me gusta. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Acaba de marcharse mi hermano. Ha venido a cenar y echar un rato juntos. Un gran tipo mi hermano, y eso que yo fui su referente más inmediato; supo superarlo. Como de costumbre, hemos hablado sobre nuestras vidas, sobre nuestros proyectos, sobre la familia. Siempre se cuela en la charla algo de nostalgia. Me gusta. Aunque no tenía nada que ver con lo que hemos estado hablando, supongo que ese estado de cierta melancolía en el que he quedado es el que me ha llevado coger con media sonrisa uno de los libros de la colección Nickel Odeon, la editorial de José Luis Garci que, en la segunda mitad de los noventa, lanzó títulos realmente deliciosos, como <em>Morir de cine</em> (Garci), <em>Las cosas que hemos visto</em> (Juan Tébar), <em>Pasión de Drácula</em> (Juan José Plans), <em>El cine y la memoria</em> (Juan Miguel Lamet) o <em>Armas, mujeres y relojes suizos</em> (Eduardo Torres-Dulce).</p>
<p style="text-align: justify;">Lo que siempre me gustó de esos libros era que no trataban tanto sobre cine como sobre la vida misma, escritos por unos tipos que, como decía Adolfo Marsillach en <em>Sesión continua</em>, amaron el cine antes que la vida. Por eso, decía el personaje, ya no se hacen películas como las de antes, porque los John Ford, Howard Hawks y Ernst Lubitsh amaron la vida antes que el cine. Igual tenía razón.</p>
<p style="text-align: justify;">Repasando uno y otro libro de la decena que tengo de esa colección, me asalta de nuevo el recuerdo de aquellos años de cinefilia pura, en vena, y sin adulterar, de sesiones doble  en versión original en el cine club de Arquitectura, de Ingenieros y de UGT, de rebajas de verano y navidad haciendo cuentas imposibles con mi amigo Pablo para aprovechar al máximo nuestro pobre presupuesto y llevarnos a casa todas los vhs posibles (que era un formato muy simpático que quitaron para meter el dvd con idea de, diez años después, volver a quedarse con los incautos y pamplinas varios con el cuento del Blu-ray y así vender tres veces la misma película en espacio máximo de quince años).</p>
<p style="text-align: justify;">Ahora que este martes concluye, que el disco llega a su fin (una selección de Tennessee Ernie Ford), y que el vaso está vacío (un gin tonic refrescante y digestivo), pienso en todo eso y creo que también yo, en cierto modo, he llegado a amar el cine antes que la vida, que viene a ser lo mismo, pues ya decía Truffaut que quien ama el cine ama la vida. Todas aquellas películas alimentaban mi ilusión, mis ganas de descubrir, de experimentar, porque con ellas apuraba hasta el límite otras vidas que no eran las mías pero de las que se nutría la mía. Cuando la sala se quedaba a oscuras y el proyector empezaba a funcionar –cuando los cines eran maravillosamente imperfectos y se escuchaban los ruidos y se veían las “marcas de cigarrillos” en las películas señalando el final del rollo-, dejaba de ser yo, de tener mis problemas, mis amigos, mi familia, mi cuerpo y mis limitaciones. Me convertía en John T. Chance, el sheriff que debía defender la ley ayudado tan sólo de un viejo, un borracho y un joven inexperto; o en Plissken el Serpiente, que debía entrar en una Nueva York futurista para rescatar a un imposible presidente de los Estados Unidos con el rostro de Donald Pleasence; o en Charlie Allnut, el borrachín capitán de una barcaza en África dispuesto a conducir a través del río Ulanga a la indomable hermana Rose.</p>
<p style="text-align: justify;">Gracias al cine recorrí los rincones más sofisticados de Nueva York de la mano de Woody Allen (que también demostró que un chiste inteligente podía tener -casi- tanto sex-appeal como unos ojos azules), y los más sórdidos junto a Dustin Hoffman. Con Dennis Hopper y Peter Fonda crucé Estados Unidos de California hasta Nueva Orleans, y descubrí el esplendor en la hierba junto a Natalie Wood, y el de Las Vegas con Frank Sinatra y sus chicos del Rat Pack. Disfruté del París más revolucionario de la mano de Truffaut y Godard, y de la Italia más contradictoria con De Sica y Fellini. Buñuel y Berlanga me mostraron el lado más surrealista de nuestra historia reciente, Saura le añadió dureza y Almodóvar un toque de color.</p>
<p style="text-align: justify;">Gracias al cine supe, o eso creía, cómo dar mi primer beso, cómo fumar un cigarrillo y cómo apuntar con un Winchester 73 con el estilo inimitable de James Stewart. Jack Lemmon me enseñó a beber con melancolía, y Richard Burton a apurar whisky como si fuera agua. Robert Mitchum me descubrió cómo andar sacando pecho y Cary Grant a moverme como una encantadora torpeza. Lauren Bacall me explicó cómo –y para qué- silbar, y Bogie cómo hacerme el interesante con el simple gesto de rascarme.</p>
<p style="text-align: justify;">Creía que Ford me había enseñado a mirar con sus películas, pero en realidad lo que aprendí fue a apreciar esas miradas que lo cuentan todo. Hawks me descubrió el valor de la amistad, Nicholas Ray todas los colores de la paleta, y Wilder el irresistible encanto de la mujer.</p>
<p style="text-align: justify;">Sí, gracias al cine he aprendido muchas cosas. Entre otras, a cómo publicar una nueva entrada en el blog cuando, en realidad, no tengo nada nuevo que decir. Buenas noches.</p>
<p style="text-align: center;"><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="425" height="344" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="allowFullScreen" value="true" /><param name="allowscriptaccess" value="always" /><param name="src" value="http://www.youtube.com/v/wIzT2Q9C_n0?fs=1&amp;hl=es_ES" /><param name="allowfullscreen" value="true" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="425" height="344" src="http://www.youtube.com/v/wIzT2Q9C_n0?fs=1&amp;hl=es_ES" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true"></embed></object></p>
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		<title>Benditos malditos (V): Manuel Vallejo, un cante en el olvido</title>
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		<pubDate>Fri, 13 Aug 2010 11:02:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Márquez Sánchez</dc:creator>
				<category><![CDATA[benditos malditos]]></category>
		<category><![CDATA[música]]></category>

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		<description><![CDATA[Hace medio siglo, el 7 de agosto de 1960, fallecía en Sevilla Manuel Vallejo, una voz fundamental del flamenco, una de las cinco únicas Llaves de Oro del Cante, un hombre condenado al olvido por cuestiones de raza, política y elitismo cultural. Por eso hoy son muy pocos los que conozcen y valoran realmente su [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><strong>Hace medio siglo, el 7 de agosto de 1960, fallecía en Sevilla Manuel Vallejo, una voz fundamental del flamenco, una de las cinco únicas Llaves de Oro del Cante, un hombre condenado al olvido por cuestiones de raza, política y elitismo cultural. Por eso hoy son muy pocos los que conozcen y valoran realmente su legado. El mundo del flamenco y la ciudad de Sevilla aún tienen una deuda pendiente con Vallejo, cuyo aniversario ha pasado tan inadvertido como en su día ocurrió con su propia muerte. Vaya desde aquí este brindis a su memoria</strong></p>
<p style="text-align: center;"><strong><a href="http://farm5.static.flickr.com/4119/4887880144_48c1ae2ddd_z.jpg"><img class="alignnone" title="Mabuel Vallejo" src="http://farm5.static.flickr.com/4119/4887880144_48c1ae2ddd_z.jpg" alt="" width="471" height="348" /></a><br />
</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Camina con calma, algunos incluso dirían que despacio. En realidad lo hace con el paso justo. Otra cosa le podrán quitar, pero no el arte de saber marcar un son. Ha recorrido aquellas callejas mil veces, y aún disfruta cuando se deja caer por ellas. El pasado no siempre fue generoso, pero él, pese a lo que digan algunos que presumen de conocerlo, prefiere olvidar lo malo y quedarse con lo bueno. Por eso no se recrea en sus paseos, como el visitante maravillado ante la primavera que explota en Sevilla, sino que se limita a disfrutar la ciudad como un vecino más. Después de todo, él es parte de ella, de su historia y de su espíritu, de su arte y de su semana grande, esa Semana Santa que no sería igual sin sus saetas. Ese año, 1960, la madrugá en San Larenzo tuvo algo de agorera. El Gran Poder pasó ante él con gratitud y respeto, consciente de los esfuerzos realizados antaño para no faltar a su cita, aunque hubiese que romper contratos con las Américas. Probablemente también sabría el Nazareno de Sevilla que, pese a su espíritu ardiente, a aquel hombre de 69 años apenas le quedaban ya más que unas pocas ascuas en las entrañas, que se iban consumiendo poco a poco.</p>
<p style="text-align: justify;">Del número diez la calle Amparo a la Alameda de Hércules, y vuelta otra vez a casa. Así pasaban los días. Un café en Las Maravillas, un vino en Las 7 Puertas, una tertulia en Casa Morillo. Poca cosa en realidad. Los que no lo conocen lo tachan de huraño. Ellos sabrán. Los que han disfrutado de su compañía saben que es un hombre más bien reservado, incluso algo tímido. Siente llegar el final y no tiene cuerpo de fiestas.</p>
<p style="text-align: justify;">De la plazuela de San Macos a Santa Marina, de la calle de la Divina Pastora hasta Arrayán o la Plaza del Pumarejo; siempre alrededor de su adorada San Luis. Su andar es cansado pero firme, el sombrero con el toque justo a un lado, conservando el aire señorial que no otorgan ni títulos ni colores sanguíneos.</p>
<p style="text-align: justify;">Ha sido una de las mejores voces del arte flamenco, de hecho, atesora premios que lo señalan como el artista más grande del género. Al cabo de los años algunos quieren robarle los honores. A su edad ya tiene demostrado lo que había que demostrar, y se congratula con las ancianas del barrio que lo saludan y lo tratan como si aún fuese el joven hijo de Manolo ‘el pescaero’, que entretenía a los hombres en las tabernas con su singular voz de agudo timbre.</p>
<p style="text-align: justify;">Aunque ya le advirtieron contra el vicio, fuma un pitillo de vez en cuando. Le gusta hacerlo mientras pasea. A veces el humo se le mete en los ojos y le roba alguna lágrima. Tal vez por eso fuma. Quizás es la excusa que se pone a sí mismo cuando los recuerdos lo asaltan y le llevan a revivir sus días de gloria.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>La Llave de Oro</strong><br />
La de Manuel Vallejo es una historia de gloria triste y amarga, todo un héroe crepuscular. Fue uno de los más versátiles cantaores de flamenco de todos los tiempos. Grabó más de 150 placas entre 1922 y 1950, dejando constancia de su dominio de los más diversos palos: bulerías, fandangos, alegrías, cantiñas, malagueñas, soleares, saetas, tangos, tarantas, granaínas, milongas, verdiales, siguiriyas, vidalitas, cartageneras&#8230; Cifras y registros únicos en la España de la época.</p>
<p style="text-align: justify;">Durante más de una década fue el nombre más destacado del flamenco en todo el país, llevando el cante a rincones donde no había triunfado hasta el momento. El propio Antonio Chacón, maestro indiscutible de comienzos de siglo, lo señaló como su sucesor.  Por si fuera poco, Vallejo también tenía a gala ser el segundo artista en recibir la Llave de Oro del Cante, que hasta el momento sólo han ostentado cinco cantaores: El Nitri, Vallejo, Antonio Mairena, Camarón de la Isla y Fosforito.</p>
<p style="text-align: justify;">Mucho habría de escribirse sobre la cuestión, al no ser ésta una distinción establecida de manera oficial (hasta que la Junta de Andalucía registró el galardón en 1984). En las dos primeras ocasiones que se concedió fue con el deseo de los compañeros de profesión de reconocer la trayectoria e influencia del artista en concreto. Irónicamente, la única vez que no ocurrió así fue en el caso de Antonio Cruz García, Antonio Mairena, que conseguiría la llave 36 años después de Vallejo en un concurso organizado por el Ayuntamiento de Córdoba. En opinión de muchos entendidos, el sistema del concurso resulta del todo injusto de cara a la concesión de este reconocimiento máximo del arte flamenco, pues éste debe hacer honor a toda una carrera, y no a una tarde de gloria.</p>
<p style="text-align: justify;">La concesión a Vallejo se vio no obstante oscurecida con el paso de los años precisamente por el carácter comercial de la misma, al ser convocada por un empresario. Sin embargo, estaba claramente auspiciada por sus más ilustres compañeros, entre ellos Antonio Chacón, máxima figura y “Papa del Cante”. El propio Manuel Torre,  otro cantaor ilustre, fue el encargado de entregarle la Llave de Oro a Manuel Vallejo aquel 5 de octubre de 1926.</p>
<p style="text-align: justify;">Justo un año antes, Vallejo se había alzado con la Copa Pavón, otro galardón mítico del flamenco de aquellos años. Con tales credenciales, no es de extrañar que Vallejo, que había debutado en 1910 en el Puesto del Agua, en la sevillana Alameda de Hércules, se convirtiese en uno de los artistas más reclamados de todo el país, posición que le permitió crear su propia compañía, en la que acogerá a futuras primeras figuras como Juanito Valderrama.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://farm5.static.flickr.com/4073/4887880048_45b3ca1024_b.jpg"><img class="aligncenter" title="Segunda Llave de Oro del Cante" src="http://farm5.static.flickr.com/4073/4887880048_45b3ca1024_b.jpg" alt="" width="415" height="191" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><strong>La condena &#8220;gitanófila</strong>&#8221;<br />
Por todo ello resulta incomprensible que en la actualidad sean muy pocos los que conozcan a Manuel Vallejo. Su nombre se ha perdido en la historia casi del mismo modo que su cante. El hecho de ser payo en unos días en los que se reclamaba el flamenco como arte gitano, y una de las figuras destacadas de la denominada ópera flamenca (que no fue sino la popularización del arte, sacarlo de los “cuartos” y llevarlo a los teatros, perdiendo así su carácter más exclusivo), le llevaron a ser denostado por la generación posterior, lo que condujo a la ignorancia y el olvido para las que siguieron.</p>
<p style="text-align: justify;">La de Vallejo era una voz inusualmente aguda, de gran riqueza, excelente timbre y portentosa intensidad. Eso no le impedía afrontar unos bajos seguros y una tremenda velocidad. Utilizaba todos los tonos musicales con afinación, facilidad y suavidad, con una vocalización gratamente inteligible.</p>
<p style="text-align: justify;">Junto al hecho de no ser gitano y de haber liderado el nacimiento de la ópera flamenca, ese tono agudo de su voz, una rareza en la historia del cante, es otro de los grandes motivos de debate y postergación de la figura de Manuel Vallejo por parte de algunos destacados “puristas”. Cierto es que muchos no ponían en duda la grandeza de su cante, sino el sonido del mismo. Sin embargo, lo grave o agudo de una voz no debería ser regla de medida para entronar o destronar a quien expresa su cante con todo rigor, ritmo y compás. Esta impronta personal es, precisamente, la que diferencia a los cantaores.</p>
<p style="text-align: justify;">Al hablar de la voz en el cante flamenco, existen distintos tipos atendiendo a sus características: la voz “cantaora” (muy apropiada por su flexibilidad), la de “falsete” (impostada para suplir la carencia natural o adecuada para la interpretación de algunos cantes), la “flamenca” (muy cantaora), la “laína” (aguda y vibrante), la “rajá” (afilada con estridencias), la “redonda” (muy armoniosa y a la vez viril) y la “afillá” (de sonido ronco, rozada y recia, toma nombre por ser la peculiar de El Fillo según una letra antigua: “La Andonda le dijo al Fillo anda y vete, gallo ronco, a cantarle a los chiquillos”).</p>
<p style="text-align: justify;">En 1963, Ricardo Molina y Antonio Mairena publicaron el libro <em>Mundo y formas del cante flamenco</em>, considerado desde entonces la biblia del cante, aunque por fortuna en los últimos años se vienen reinterpretando y rebatiendo muchas de las teorías en él defendidas. De hecho, ese volumen ha hecho tanto bien a muchos artistas y aficionados como mal a otros, pues en él se sienta cátedra sobre una serie de cuestiones que resultan del todo injustas y desacertadas, argumentos principales de los gitanófilos para desacreditar a cantaores como Vallejo, sin duda el mayor afectado por esas teorías.</p>
<p style="text-align: justify;">En relación con el sonido de la voz de Vallejo, existe una divertida anécdota. Amigos y compañeros del cantaor le aconsejaron que bebiera mucho aguardiente, para convertir su voz aguda en grave o aguardentosa. Manuel les hizo caso, pero transcurrían los meses y el sonido seguía siendo agudo, que no así el color de su piel, que tanto se iba amarilleando que le diagnosticaron principios de cirrosis hepática.</p>
<p style="text-align: justify;">En otra ocasión, Manolo Caracol espetó a Vallejo que el cante flamenco no estaba hecho para sordos, en clara alusión a su voz aguda. Pero seguro de su arte, el de la calle Padilla le respondió tajante al tataranieto del Planeta: “Ni para mudos”.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://farm5.static.flickr.com/4134/4887277947_bfabde685a_z.jpg"><img class="aligncenter" title="Manuel Vallejo" src="http://farm5.static.flickr.com/4134/4887277947_bfabde685a_z.jpg" alt="" width="332" height="459" /></a></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Un “capillita” republicano</strong><br />
Pero en los años treinta, en España había algo más que flamenco. Fue sin duda una de las décadas más convulsas de la historia española del siglo XX, y al contrario que muchos cantaores, Manuel Vallejo no se quedó al margen de los acontecimientos. Dio pruebas de su firmeza y compromiso al defender unas creencias que, a priori, parecían contradictorias. Así, si al poco de declararse la II República dejaba patente su apoyo a ésta con un disco titulado Fandangos de la República, un año después, en la Semana Santa de 1932, ante la decisión de los hermanos mayores sevillanos de no salir en procesión en protesta por el carácter laico del nuevo régimen, Vallejo expresó su dolor ante la ausencia en las calles de su adorado Cristo del Gran Poder con una dolida saeta. Ninguno de los dos bandos fue capaz de recriminarle su actitud.</p>
<p style="text-align: justify;">Hay que tener en cuenta que la zona que iba desde el Arco de la Macarena hasta San Julián, pasando por San Marcos, fue denominado en los años treinta “el Moscú sevillano”, donde se inició el Trienio bolchevique hispalense en 1918 y donde, de hecho, se aseguraba que, incluyendo a Triana, se registraba el mayor emporio de comunistas y anarquistas de España.</p>
<p style="text-align: justify;">Al estallar la Guerra Civil poco después, Vallejo, como tantos otros artistas que habían aireado sin miedo sus ideas políticas y sociales, asistió con inquietud a los acontecimientos. Por suerte, él no fue uno de los represaliados. Tras el conflicto siguió actuando, aunque es notable el descenso del número de giras y galas. Las actuaciones del que había sido considerado el más grande del cante flamenco quedaban limitadas cada vez más a Sevilla y alrededores, con fiestas habituales en los “cuartos” de Las Siete Puertas, Casa Morillo, Casa Porrita o La Sacristía.</p>
<p style="text-align: justify;">Su último acto reseñable fue la presentación del niño cantor Joselito, en el Cine Florida de Sevilla, en 1954, año en el que también actuó en los Festivales de Primavera de la capital hispalense, cuatro citas flamencas organizadas por el ministerio de Información y Turismo y el ayuntamiento de la ciudad. Aquélla fue una de las pocas ocasiones en las que Vallejo actuó contratado. Fue también la última vez que compartieron escenario Antonio Mairena y el de la calle Padilla.</p>
<p style="text-align: justify;">A partir de aquel momento, mientras la popularidad de Mairena fue en ciernes, la de Vallejo no dejó de decaer, siendo su nombre progresivamente empujado hacia al olvido. En poco años, parecería que desde Antonio Chacón a Mairena no hubo sino un periodo oscuro y triste en la historia del flamenco, casi paralelo a lo ocurrido en la historia de España.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://farm5.static.flickr.com/4074/4887278059_90f7307059_z.jpg"><img class="alignnone" title="Azulejo conmemorativo en el centenario de su muerte" src="http://farm5.static.flickr.com/4074/4887278059_90f7307059_z.jpg" alt="" width="238" height="377" /></a></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Sevilla crepuscular</strong><br />
Seis años después pocos reconocían a Manuel Vallejo por la calle. Pocos, al menos, que no lo conocieran ya como un sevillano de excepción. Y así, el primero de agosto de 1960, como cada mañana, Vallejo salió de su casa en el diez de la calle Amparo para ir a tomar su café de cada día en el bar Las Maravillas, tomando asiento como de costumbre junto al ventanal que daba a Amor de Dios, desde donde mantenía al alcance de su mirada lo que se movía por La Europa y por el acceso a la Alameda de Hércules. Sentado allí, a los pies de las majestuosas columnas, el otrora grande del cante empezó a sentirse mal. “No estoy yo muy católico hoy”, le comentó al camarero. Poco después era trasladado con urgencia al Hospital de las Cinco Llagas, conocido también como Hospital Central y Hospital de La Macarena, y ante la seriedad de su estado, pasó a ocupar la cama número 37 de la sala “Amor de Dios”. A veces la vida juega esas ironías: después de todo, no quedaría tan lejos de la calle de la que tan cerca le gustaba estar cada día.</p>
<p style="text-align: justify;">Había transcurrido una semana en el hospital cuando, el 7 de agosto, a las tres y media de la tarde, el médico de guardia firmaba la defunción de Manuel Vallejo a consecuencia de “ictus apopleticos”; así quedaría registrado en el tomo 331, folio 89, del Registro Civil del Distrito de San Román de Sevilla.</p>
<p style="text-align: justify;">Si bien durante su breve convalecencia apenas recibió visitas, la estampa que habría de pasar a los anales de la vergüenza artística española fue la de su entierro, celebrado al día siguiente, 8 de agosto, en el cementerio de San Fernando de Sevilla. Los restos del artista fueron llevados al panteón numero 61 de la calle de San Benito , con todos los gastos cubiertos por una póliza de seguros concertada por sus familiares. Sin duda, dado lo receloso que era el sevillano a estas cuestiones, hablar si quiera de gestiones para el día de su muerte le hubiera hecho perder los nervios, por lo que aquéllos que lo querían se habían ocupado de todo tiempo atrás con la más absoluta discreción.</p>
<p style="text-align: justify;">En no pocas ocasiones se diría y escribiría que Vallejo murió sólo y en la pobreza, pero ésta no es más que otra mentira alrededor del artista. Su familia nunca lo abandonó, y si bien no era un hombre rico, sus ahorros, royalties de la venta de discos así como el arrendamiento de una pescadería en la calle Santa Ana le reportaban dividendos para llevar una vida moderada.</p>
<p style="text-align: justify;">Lo que no puede maquillarse es el hecho de que, con la excepción de Pastora Pavón y de su esposo Pepe Pinto, Manolo Fregenal y Rafael “El Pajarero”, ningún otro compañero de la profesión acudió a su entierro ni a la misa que, el viernes 12 de agosto, se celebró en su nombre en la Iglesia de las Cinco Llagas, auspiciada por la Diputación Provincial de Sevilla, como tampoco estuvieron en la costeada por sus sobrinos cinco días después ante el altar de su Virgen de la Macarena.</p>
<p style="text-align: justify;">Habrían de pasar desde entonces más de veinte años en los que el nombre de Manuel Vallejo fue cayendo en el pozo de un olvido cada vez más profundo y vergonzoso. Este sevillano de excepción, voz grande, fundamental, del arte flamenco, no era conocido ni por los aficionados al cante ni por los estudiosos de la ciudad. En 1982, y una década después, al cumplirse el centenario de su nacimiento, se celebraron en Sevilla sendos actos en su honor, en el primero de ellos con el propio Antonio Mairena firmemente implicado. Sin embargo, sigue aún pendiente una deuda de gratitud y reconocimiento por parte de la ciudad y del mundo del flamenco hacia este gran olvidado.</p>
<p style="text-align: center;"><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="425" height="344" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="allowFullScreen" value="true" /><param name="allowscriptaccess" value="always" /><param name="src" value="http://www.youtube.com/v/RmhKQIeXhm8?fs=1&amp;hl=es_ES" /><param name="allowfullscreen" value="true" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="425" height="344" src="http://www.youtube.com/v/RmhKQIeXhm8?fs=1&amp;hl=es_ES" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true"></embed></object></p>
<p style="text-align: justify;">Este cante por fandangos, <em>Ni Carmela ni Pilar</em>, es el culpable de que, con el paso de los años, haya ido interesándome por la vida y obra de Vallejo. Mi abuelo Manolo, que tuvo ocasión de verlo actuar, me contó varias veces la malograda historia del cantaor, y solía recitar esta letrilla a menudo.</p>
<p style="text-align: center;"><em>Ni Carmela ni Pilar<br />
tú no te llamas María<br />
ni Carmela ni Pilar<br />
te llamarás cada día<br />
como te quieras llamar<br />
por ser mujer de la vida</em></p>
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		<title>Verdades como puños (IX): La fe y los pistoleros</title>
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		<pubDate>Wed, 11 Aug 2010 11:56:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Márquez Sánchez</dc:creator>
				<category><![CDATA[cine]]></category>
		<category><![CDATA[verdades como puños]]></category>

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		<description><![CDATA[Nelse McLeod (Christopher George): ¿Me permitiría ocupar el puesto de Milt? No me puedo arriesgar a que mate a otro de mis hombres.
Milt (Robert Donner): No tienes mucha fe en mí, ¿verdad, Nelse?
Nelse McLeod: La fe puede mover montañas, pero no vencer a un gatillo rápido. Sólo he conocido a tres hombres tan rápidos como [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><strong>Nelse McLeod (Christopher George): </strong>¿Me permitiría ocupar el puesto de Milt? No me puedo arriesgar a que mate a otro de mis hombres.<br />
<strong>Milt (Robert Donner):</strong> No tienes mucha fe en mí, ¿verdad, Nelse?<br />
<strong>Nelse McLeod:</strong> La fe puede mover montañas, pero no vencer a un gatillo rápido. Sólo he conocido a tres hombres tan rápidos como él. Uno soy yo, otro está muerto, y el tercero es Cole Thornton.<br />
<strong>Cole Thorton (John Wayne): </strong>Yo dejaría espacio para un cuarto.<br />
<strong>Nelse McLeod: </strong>¿Y cuál de esos dos es usted?<br />
<strong>Cole Thorton:</strong> Soy Thornton.<br />
[Milt aleja su mano del arma]<br />
<strong>Nelse McLeod: </strong>¿No te alegras de no haberlo hecho, Milt?</p>
<p style="text-align: justify;"><em>El Dorado</em> (1966), de Howard Hawks. Sí, los sé, soy muy pesado con esta peli, ¿qué le vamos a hacer? Me encanta.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://matchcuts.files.wordpress.com/2009/06/el_dorado.jpg?w=570&amp;h=380"></a><a href="http://matchcuts.files.wordpress.com/2009/06/el_dorado.jpg?w=570&amp;h=380"><img class="alignnone" title="El Dorado" src="http://matchcuts.files.wordpress.com/2009/06/el_dorado.jpg?w=570&amp;h=380" alt="" width="489" height="326" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">
]]></content:encoded>
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		<title>Benditos malditos (IV): Javier Ruibal, la sal en la voz</title>
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		<pubDate>Fri, 06 Aug 2010 08:04:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Márquez Sánchez</dc:creator>
				<category><![CDATA[benditos malditos]]></category>
		<category><![CDATA[música]]></category>

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		<description><![CDATA[El martes 7 de septiembre, a las diez de la noche, en los Jardines del Palacio de la Buhaira, ofrecerá Javier Ruibal en Sevilla uno de sus entrañables recitales cargados de buena música y magnífica poesía. Lo de Javier Ruibal es realmente preocupante. Mejor dicho, lo de la gente. Javier Ruibal es, sin lugar a dudas, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">El martes 7 de septiembre, a las diez de la noche, en los Jardines del Palacio de la Buhaira, ofrecerá Javier Ruibal en Sevilla uno de sus entrañables recitales cargados de buena música y magnífica poesía. Lo de Javier Ruibal es realmente preocupante. Mejor dicho, lo de la gente. Javier Ruibal es, sin lugar a dudas, uno de los grandes cantautores españoles de las últimas tres décadas, desde que publicara su primer disco, <em>Duna</em>, en 1983, incluso desde antes.</p>
<p style="text-align: justify;">La suya es una obra repleta de estilos y matices, que ha sabido profundizar en la raíces y el pasado musical de su tierra para dar cuerpo instrumental a unas letras que tienen el don de pasar por textos populares teniendo de fondo, sin embargo, una labor de diseño y composición de un preciosimos asombroso. Que están de puta madre, vaya. Javier es un maestro a la hora de plasmar en palabras sentimientos tan íntimos que acaban resultando universales.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://cms7.blogia.com/blogs/a/an/ant/antoncastro/upload/20051208151531-ruibal-01.jpg"><img class="aligncenter" title="Javier Ruibal" src="http://cms7.blogia.com/blogs/a/an/ant/antoncastro/upload/20051208151531-ruibal-01.jpg" alt="" width="474" height="338" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">Sin embargo, ¿cuántos conocen a Javier Ruibal? Ha compuesto material para gente como Martirio, Ana Belén, Javier Krahe, Sara Baras o Pasión Vega, y ha cantado con Pablo Milanés, Joaquín Sabina, Carlos Cano o Carmen París. Entre los de la profesión es muy valorado pero, ¿y a pie de calle? Tengo algunos amigos aficionados a la canción de autor y sólo unos pocos tienen sus discos o saben de quién se trata. Y hay que ver qué curioso, ninguno de esos amigos es andaluz.</p>
<p style="text-align: justify;">Y es que el único problema de Ruibal, que es al mismo tiempo su gran valor, es haber nacido en el Puerto de Santa María (en 1955), y haber decidido, en lugar de poner rumbo a grandes urbes, mantener Cádiz como su centro de operaciones y su fuente de inspiración. Y claro, ya sabemos que un artista andaluz que decide quedarse en su tierra no tiene más futuro que ser ignorado o vapuleado por ella. En Cádiz si goza de un reconocimiento, entre otras cosas por ser un personaje muy implicado en la vida cultural de la ciudad, pero en el resto de Andalucía, cortito y con sfón. Aquí <em>semos </em>así de malajes y saboríos.</p>
<p style="text-align: justify;">Pues es una pena. No sabe el personal lo que se pierde. Ruibal ha firmado algunas de las canciones más hermosas del cancionero español reciente, y sabe jugar bien con el humor en sus versos. La suya no es una canción de autor agresiva ni melancólica en exceso. Como buen gaditano, sabe soñar mirando al mar, y repartir palos cuando hace falta, pero sin perder la compostura ni la sonrisa. Por eso su estilo funciona tan bien, todo se acepta mejor con desenfado. En treinta años ha grabado ocho discos, algunos con grandes sellos y la mayoría con independientes. Eso sí, cada uno de ellos es una pequeña joya, desde <em>Cuerpo celeste</em>, del 86, a <em>Las damas primero</em>, de 2001, pasando por <em>Pensión Triana</em>, del 94.</p>
<p style="text-align: justify;">En definitiva, otro gran artista andaluz robado a su tierra por la ignominia de los propios andaluces. (Curioso, reviso las entradas anteriores de esta etiqueta, &#8220;Benditos malditos&#8221;, y compruebo que todos son andaluces: <a href="http://elrincondejaviermarquez.com/?p=589" target="_blank">Silvio</a>, <a href="http://elrincondejaviermarquez.com/?p=624" target="_blank">Parea Obregón</a>, <a href="http://elrincondejaviermarquez.com/?p=1487" target="_blank">Manuel Gerena</a>&#8230;)Un cantautor menor, o de segunda fila, he escuchado a más de uno definir a Ruibal. ¡Una rima como una olla, amigo! La falta de popularidad no supone menor calidad (últimamente es casi norma). Para muestra el otro Javier, Krahe, genio y figura. Menudos Javieres. Grande, de primera división, el amigo Ruibal. Si tenéis ocasión, no os lo perdáis. Y para ir entrando en materia, os recomiendo el directo que editó hace unos años, <em>Lo que me dice tu boca</em>.</p>
<p style="text-align: center;"><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="425" height="344" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="allowFullScreen" value="true" /><param name="allowscriptaccess" value="always" /><param name="src" value="http://www.youtube.com/v/WzISL37_W8w&amp;hl=es_ES&amp;fs=1" /><param name="allowfullscreen" value="true" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="425" height="344" src="http://www.youtube.com/v/WzISL37_W8w&amp;hl=es_ES&amp;fs=1" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true"></embed></object></p>
<p style="text-align: center;"><strong>Atunes en el paraíso</strong></p>
<p style="text-align: center;">El paraíso es un sueño,<br />
pa&#8217; que te voy a engañar.<br />
Aquí todo tiene dueño,<br />
como en la vida real.</p>
<p style="text-align: center;">Ya tiene dueño el paisaje,<br />
el aire, el agua y el mar,<br />
y dinero es de un malaje<br />
que no sabe ni sumar.</p>
<p style="text-align: center;">En el reino de los mansos,<br />
el masoquista es el rey.<br />
Por quererte sin descanso,<br />
soy un fuera de ley.<br />
Y aunque yo no te merezca,<br />
torpe, lacio e indeciso,<br />
yo soy el guapo que pesca<br />
atunes en el paraíso.</p>
<p style="text-align: center;">El paraíso no tiene<br />
ni pecado ni serpiente<br />
que me muerda ni me tiente,<br />
ni principio ni final,<br />
ni gracia si no es contigo<br />
dormir la siesta al abrigo<br />
del árbol del bien y del mal.</p>
<p style="text-align: center;">En la costa del edén<br />
hay un nido de tunantes,<br />
y, por chulos, que les den<br />
por donde salta el levante.</p>
<p style="text-align: center;">Que me llamen infeliz<br />
y que me encierren por loco,<br />
si no es bonito vivir<br />
siempre nadando con chocos.</p>
<p style="text-align: center;">Dame un beso de tornillo<br />
antes de ir a la alcoba,<br />
que lo mejor del morrillo<br />
será mi tarta de bodas.</p>
<p style="text-align: center;">No será lo que pedías<br />
pero soy quien más te quiso:<br />
no se pescan to&#8217; los días<br />
atunes en el paraíso.</p>
<p style="text-align: center;">Mira si estamos casa&#8217;os,<br />
si pasamos de la gente,<br />
que nos quiten lo baila&#8217;o,<br />
y reviente el que reviente.</p>
<p style="text-align: center;">Ya no hay nada que me importe,<br />
yo cumplí mi compromiso:<br />
no se pescan por deporte<br />
atunes en el paraíso.</p>
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